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El 50 aniversario del Festival de los Pueblos Ibéricos toma Cantoblanco

Música, memoria y actividades para celebrar una fecha histórica en la UAM.

El 50 aniversario del Festival de los Pueblos Ibéricos toma Cantoblanco
Festival de los Pueblos Ibéricos, Cantoblanco, 1976. Foto: LBM1948 (CC BY-SA 4.0, recortada)

La Universidad Autónoma de Madrid convierte su campus de Cantoblanco en el gran escenario del 50 aniversario del Festival de los Pueblos Ibéricos, una cita que recupera el espíritu de aquella jornada de 1976 y lo traslada al presente con una programación amplia y participativa. El 17 de septiembre de 2026, de 10:00 a 23:59 h, la celebración oficial reúne conciertos, charlas, exposiciones, deporte, encuentros, juegos, gastronomía y espacios de convivencia para distintas generaciones.

Más que una conmemoración puntual, el festival se entiende como una jornada de encuentro cultural y social. Durante todo 2026, la UAM ha ido sumando actividades que dialogan con esa memoria colectiva, y el día central concentra esa idea en un programa que mezcla música en directo, pensamiento crítico y participación abierta. ¿Qué mejor forma de recordar una cita histórica que volver a hacer del campus un lugar compartido?

Pensado para públicos de todas las edades, el festival mantiene un enfoque family-friendly y da cabida tanto a quienes quieren vivir la música como a quienes buscan un plan cultural más amplio. La entrada a la zona de conciertos requiere su acceso correspondiente, mientras que el resto de actividades programadas es gratuito, salvo indicación concreta en algún caso.

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Un día entero para celebrar la memoria

La gran cita del 17 de septiembre está concebida como una jornada continua, desde primera hora de la mañana hasta la medianoche. En ese marco, la universidad se transforma en un espacio de convivencia donde conviven el recuerdo del festival original, la reflexión sobre la democracia y una oferta cultural muy variada.

Junto a los conciertos, el programa incorpora charlas, exposiciones, deporte, juegos y propuestas gastronómicas. La idea no es solo revivir una efeméride, sino activar un día completo de participación en el que cada asistencia pueda construirse a su manera, entre el disfrute y el diálogo.

Música, cultura y encuentro para todos los públicos

El corazón de la jornada está en la zona de conciertos, que concentra la parte musical del aniversario y mantiene un carácter abierto y accesible. A su alrededor se despliegan actividades pensadas para distintos ritmos de visita, desde quienes se acercan para escuchar en directo hasta quienes prefieren pasar por las charlas o moverse entre las propuestas culturales y sociales.

La organización subraya un ambiente intergeneracional y plural, con especial atención a la participación de familias, jóvenes y personas que quieran reencontrarse con la memoria del festival de 1976. También se ha previsto una oferta gastronómica diversa y fuentes de agua gratuita dentro del recinto, dos detalles que ayudan a sostener una jornada larga sin perder de vista la comodidad del público.

Una programación que mira a la democracia

La celebración del 50 aniversario no se limita a la música. A lo largo del año, la UAM ha articulado un programa que conecta el legado del festival con debates sobre democracia, convivencia, derechos y cultura. Ese enfoque se refleja en la jornada central, que combina el ocio con una mirada crítica sobre el pasado y el presente.

Entre las propuestas ligadas a esta conmemoración figura también una gran exposición dedicada al aniversario, con el título 50 aniversario del Festival de los Pueblos Ibéricos (1976-2026). La celebración de la democracia. La muestra aborda la importancia del campus como punto de encuentro y se organiza en tres bloques que recorren la UAM de los años setenta, la dimensión social del proyecto y el propio festival como escenario para la democracia.

Cómo se vive la jornada

Quien se acerque el 17 de septiembre encontrará una celebración pensada para entrar, salir y volver a entrar tantas veces como quiera dentro de la zona de conciertos, siempre con su entrada. La jornada está planteada para moverse con libertad entre actividades, descansar, comer algo y retomar el programa sin perder el hilo.

También hay una condición clara para los menores: los menores de 16 años deben ir acompañados en todo momento por una persona adulta responsable, mientras que quienes tienen entre 16 y 18 años pueden acceder sin compañía, aunque deben acreditar su edad en el control de entrada para recibir el distintivo correspondiente. En un día tan largo, esa mezcla de apertura y organización resulta clave para que la experiencia funcione con fluidez.

Un aniversario con vocación solidaria

Detrás de esta celebración hay un impulso colectivo que combina universidad, asociaciones y alumnado, con producción externa y apoyo de la plataforma EnjoyUAM. El planteamiento benéfico, social y solidario forma parte de la identidad del festival y lo diferencia de otras citas musicales más convencionales.

Ese carácter se nota en la mezcla de disciplinas y en la voluntad de hacer del aniversario algo más que una sucesión de actuaciones. La jornada busca enlazar memoria cultural, participación y convivencia en un mismo gesto, recuperando una efeméride muy concreta para convertirla en un presente compartido.

Cuando un campus vuelve a llenarse de música, debate y actividad común, la celebración deja de ser solo recuerdo. El 17 de septiembre, Cantoblanco se mide con una historia que sigue teniendo algo que decir sobre cómo se construye una comunidad cultural.

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