Hasta el 21 de septiembre de 2025, el Museo Nacional del Prado ofrece la primera gran exposición monográfica en España dedicada a Paolo Veronese (1528-1588), uno de los maestros más admirados del Renacimiento veneciano. Con más de un centenar de obras llegadas de museos de todo el mundo, la muestra permite sumergirse en el universo creativo de un pintor que trascendió su tiempo con un lenguaje propio, lleno de color, teatralidad y elegancia.
El recorrido está dividido en varias secciones que abarcan desde sus inicios en Verona hasta su consolidación en Venecia, incluyendo obras monumentales como sus grandes Cenas y ejemplos de su trabajo en retablos, retratos y composiciones alegóricas. La exposición es también el cierre de un largo ciclo de investigación y restauración que el Prado ha dedicado a la pintura veneciana.

Los inicios en Verona y el salto a Venecia
Formado en su ciudad natal, Verona, Veronese se nutrió de la tradición artística local y de influencias de maestros como Rafael, Parmigianino y sobre todo Tiziano. Su dominio del color y la composición, junto con su capacidad para fusionar elegancia y dinamismo, le valieron un reconocimiento temprano.
En 1551 se trasladó a Venecia, donde comenzó una carrera brillante. Su estilo, luminoso y majestuoso, lo distinguió de otros pintores de la época y le abrió las puertas de importantes encargos públicos y privados. Fue allí donde consolidó la reputación que lo convirtió en uno de los grandes nombres del Renacimiento.