Madrid se prepara para honrar a su patrona con una de esas citas que mezclan devoción, costumbre popular y vida de barrio. La festividad de la Virgen de la Almudena vuelve a concentrar estos días en torno a la catedral un programa de cultos que atrae tanto a quienes siguen la celebración por fe como a quienes la viven como una de las grandes señas del calendario madrileño.
La fiesta tiene ese punto que solo conservan las celebraciones muy arraigadas: la liturgia marca el ritmo, pero alrededor aparecen gestos que ya forman parte de la memoria colectiva, como la ofrenda floral, la procesión o la corona dulce que muchas pastelerías preparan en estas fechas. Todo sucede en el centro de Madrid, con un ambiente que se extiende por la plaza, las calles cercanas y los alrededores de la catedral.

Los días grandes de la patrona
La celebración se extiende del 6 al 10 de noviembre y concentra sus momentos principales en la catedral de Santa María la Real de la Almudena y su entorno inmediato. Los días previos se celebra el triduo en honor de la Virgen, del 6 al 8 de noviembre, como preparación para la fiesta mayor. El 9 de noviembre tiene lugar la misa mayor en honor a la patrona, en la Plaza de la Almudena, y después la imagen sale en procesión entre la catedral y la plaza Mayor, con el recorrido de ida y vuelta que marca el corazón de la celebración.
Junto a ese núcleo religioso, la ofrenda floral solidaria vuelve a ocupar la plaza de la Almudena del 7 al 10 de noviembre. Es uno de los gestos más reconocibles de estas fiestas, porque une participación ciudadana y homenaje a la Virgen en un mismo espacio. Quien se acerque esos días encontrará una celebración muy madrileña, muy ligada a la ciudad y a su forma de entender la patrona.