El estilo inconfundible de Marcos Morau
Morau ha desarrollado un lenguaje coreográfico inconfundible, donde lo visual tiene tanto peso como lo coreográfico. En Oscuros no hay pasos de danza convencionales ni una narración explícita; en su lugar, hay cuerpos que se deforman, se detienen, se multiplican, se esconden o se funden, generando una sensación de extrañamiento constante. Sus influencias proceden tanto del cine como de la pintura, del teatro visual y de la literatura distópica. En esta obra, su estilo se encuentra con la solidez técnica y el compromiso físico de los intérpretes del Scapino Ballet, creando un diálogo que desafía al espectador.
Scapino Ballet Rotterdam: tradición renovada
Fundado en 1945, el Scapino Ballet Rotterdam es una de las compañías de danza contemporánea más relevantes de Europa. Con una fuerte vocación por el trabajo colaborativo, ha incorporado a lo largo de su historia múltiples lenguajes escénicos y ha sabido mantener un espíritu inquieto, joven y abierto a nuevas miradas. Su visita a los Teatros del Canal reafirma el compromiso de la institución con la circulación de propuestas internacionales de alto nivel, y representa una oportunidad única para el público madrileño de conocer de cerca su versatilidad y capacidad expresiva.
Una propuesta escénica total
La puesta en escena de Oscuros está concebida como una composición total, donde cada elemento tiene un peso determinante. El espacio escénico, la iluminación dramática y el diseño de sonido juegan un papel activo en la creación de atmósferas inquietantes y momentos de gran intensidad emocional. No se trata solo de asistir a una función de danza, sino de sumergirse en una experiencia que interpela lo físico y lo mental, lo sensorial y lo simbólico. El resultado es una obra que no ofrece respuestas fáciles, pero sí imágenes que permanecen grabadas en la retina.
Una cita imprescindible para los amantes de la danza contemporánea
Con Oscuros, los Teatros del Canal consolidan su papel como espacio de referencia para la danza contemporánea más innovadora. Esta colaboración entre el Scapino Ballet y Marcos Morau supone un cruce de caminos entre tradición europea y experimentación escénica, entre técnica depurada y libertad formal. Las funciones del 12 al 14 de junio se presentan como una oportunidad inmejorable para descubrir una creación que, más que explicar, provoca; que no busca agradar, sino cuestionar. Un espectáculo que recuerda por qué la danza sigue siendo un arte vivo, inquieto y profundamente humano.