Tres noches en Ítaca se podrá ver en la nave 10 Matadero de Madrid hasta el 8 de marzo de 2026. La obra propone una historia de reencuentros a contraluz del mar: tres hermanas viajan a la isla griega de Ítaca para despedir a su madre, una mujer que marcó sus vidas tanto por lo que fue como por lo que dejó sin explicar.
La pieza invita a acompañarlas durante tres noches intensas, cargadas de memoria, heridas y preguntas pendientes. En ese tiempo acotado —tres noches, un mismo lugar— la obra convierte el duelo en un viaje emocional donde el pasado vuelve con fuerza y la familia se revela como un territorio tan íntimo como imprevisible.

Un punto de partida rotundo: un entierro y una isla
La acción arranca con un regreso obligado: la muerte de la madre las empuja a reunirse después de años de distancia. Ítaca, con todo lo que evoca como símbolo del retorno, se convierte aquí en un espacio real y a la vez mental, un lugar donde no solo se despide a alguien, sino también a una versión de la historia que quizá ya no sirve.
A lo largo del encuentro, la obra va abriendo capas: lo que cada hermana recuerda, lo que cada una se contó para seguir adelante y lo que nunca se dijeron entre ellas. La tensión no nace del misterio externo, sino de lo humano: cómo se reconstruye a una madre que ya no está y cómo se mira una infancia cuando el tiempo obliga a volver a ella.