Mujeres al centro del cante jondo
Bajo el lema Flamencas, la edición de este año pone el foco en la mujer como creadora, intérprete, referente histórico y motor de renovación. No se trata solo de una mirada temática, sino de una línea de programación que atraviesa recitales, coreografías y piezas pensadas desde la investigación y la depuración del lenguaje flamenco.
Esa perspectiva se deja ver en la selección de artistas y en la propia imagen del festival, marcada por Carmen Amaya, una figura que sigue funcionando como símbolo de fuerza, personalidad y modernidad. La programación reúne a bailaoras y bailaores que trabajan desde la raíz y también desde la vanguardia, con nombres como Rocío Molina, Israel Galván, Patricia Guerrero, Andrés Marín, Adela Campallo, Karime Amaya, Gabriel Matías, Mercedes Ruiz, Jesús Carmona, Estévez & Paños, Yoel Vargas, Farruquito, Lucía La Bronce, Rebeca Ortega, El Yiyo, Belén López, La Piñona, Claudia la Debla, Patricia Donn y Lucía Ruibal.
Baile, cante y guitarra en primer plano
El apartado de cante reúne a voces muy reconocibles y a otras que aportan nuevas lecturas del repertorio flamenco. En cartel figuran Israel Fernández, Carmen Linares, Aurora Vargas, Ezequiel Benítez, Argentina, Alicia Morales, Capullo de Jerez, Paco del Pozo, Sandra Carrasco, Ricardo Fernández del Moral, Pedro el Granaíno, Rocío Luna, Lucía Beltrán, Segundo Falcón y María de Carmela.
La guitarra también tiene una presencia muy sólida, con conciertos a cargo de Alejandro Hurtado, Juan Ramón Caro, Andrea Salcedo, Joni Jiménez, José Almarcha, Agustín «El Bola», Manuel Herrera, hijo, y Jerónimo Maya. En conjunto, la programación permite seguir el flamenco como lo que es, un arte vivo que se transforma sin romper del todo con su herencia.
Los espacios que sostienen la programación
Los Teatros del Canal funcionan como centro neurálgico del festival, con actividad en la Sala Verde, la Sala Negra y la Sala Roja. A partir de ahí, Suma Flamenca se despliega también por otros espacios madrileños como el Ateneo de Madrid, el Teatro de La Abadía y los centros culturales Paco Rabal y Pilar Miró, en Vallecas.
La programación sale además de la capital y llega a varios municipios de la Comunidad de Madrid: San Lorenzo de El Escorial, con el Real Coliseo Carlos III; La Cabrera, con el Centro Comarcal de Humanidades Sierra Norte; y Rascafría, con el Real Monasterio de El Paular. Para quienes se mueven en transporte público, la sede principal queda junto a Canal, en la línea 2 y la línea 7 de Metro, y también cerca de Ríos Rosas, en la línea 1. Además, pasan por la zona los autobuses 2, 3, 12, 37, 149 y N23.
Las citas que marcan esta edición
En Teatros del Canal, la programación incluye El Dorado, de Israel Galván, el 13 de octubre; Desierto, de Andrés Marín, el 15 de octubre; el concierto de Chano Domínguez, el 20 de octubre; Juanfe Pérez, el 21 de octubre; Caída del Cielo, de Rocío Molina, el 30 de octubre; y Doncellas [juerga permanente], de Estévez / Paños y Cía., el 31 de octubre.
En el Teatro de La Abadía, la fecha señalada es la de Sandra Carrasco y David de Arahal, el 15 de octubre. Son solo algunas de las piezas más visibles de un programa mucho más amplio, pensado para mirar el flamenco desde distintos ángulos y no desde una sola etiqueta.
Antesala, exposición y actividades paralelas
Como antesala del festival, desde hace cuatro años se celebra Suma Flamenca Joven en la Sala Verde de los Teatros del Canal. Esa cita da espacio a concertistas de guitarra, cantaores y bailaores menores de 30 años, una forma de situar el relevo generacional dentro de la propia programación del festival.
Además, el Ateneo de Madrid acoge en la Sala Anselma la exposición Flamencas. Cante, Baile y Toque, de la fotógrafa Ana Palma, inaugurada el 30 de septiembre y visitable hasta el 28 de octubre. Ese mismo día se celebra en el Auditorio Cátedra Mayor una mesa redonda moderada por Pedro Calvo y, del 1 al 3 de octubre, tres ponencias dedicadas a la mujer en la historia del flamenco, el cante, el baile y el toque. Las cuatro jornadas se cierran con actuaciones en directo, un complemento que refuerza el diálogo entre reflexión y escena.
Suma Flamenca vuelve así a dibujar un mapa amplio del flamenco en Madrid, con una programación que se mueve entre la investigación, el estreno y la memoria. Y lo hace con una idea muy clara: el arte jondo no solo se contempla, también se piensa, se discute y se sigue escribiendo sobre el escenario.