El programa de actividades familiares de otoño de Matadero Madrid vuelve a poner el acento en lo hecho con las manos, en el juego compartido y en la creación colectiva. Entre septiembre y diciembre de 2026, la programación reúne propuestas pensadas para distintas edades, con talleres que combinan bordado, cine, máscaras y espacios de exploración para familias, peques, jóvenes y personas adultas.

La idea común es clara: participar, tocar, imaginar y construir en grupo. Hay sesiones para bordar un gran mapa colectivo, una mañana dedicada al cine de vanguardia y al juego, una propuesta especial para Halloween con máscaras y, ya en noviembre, un jardín de otoño concebido como lugar para explorar y crear con madera, tejidos y juegos de luz.

Bordar un mapa compartido

Entre las actividades más sugerentes está Matadero lo Borda, un taller colectivo de bordado en el que el tejido se convierte en un espacio de encuentro. Guiado por Daniel Tornero, propone trabajar sobre una gran tela común que representa un mapa de Matadero, parte de Madrid Río y los barrios de Arganzuela y Usera. No hace falta llevar materiales ni tener experiencia previa: la dinámica está pensada para aprender, probar y dejar una huella propia en una pieza que irá creciendo con cada sesión.

La propuesta va más allá de la técnica. Bordar aquí significa contar historias, recuperar recuerdos del barrio, imaginar cómo podría ser la ciudad y transformar un mapa compartido en algo más amable y humano. Además, el trabajo es acumulativo, de modo que cada grupo continúa lo que dejaron otras personas y deja, a su vez, nuevas imágenes, símbolos y relatos para quienes lleguen después.

Cine, juego y movimiento de imágenes

En Cineteca, la mañana de Gran convoy reúne a Pablo Useros y Deneb Martos en una sesión que mezcla cine de vanguardia y juego. La propuesta gira en torno al movimiento de las imágenes y a la forma en que el cine puede vivirse también como una experiencia lúdica, abierta y curiosa. No se trata de mirar pasivamente, sino de entrar en un terreno donde la atención, la sorpresa y la participación tienen mucho que decir.

Ese enfoque encaja con el espíritu general del programa: aprender haciendo y compartir desde edades distintas. ¿Qué pasa cuando una sesión de cine se cruza con el juego? La respuesta está en ese tipo de formatos que invitan a mirar de otra manera, a dejar espacio para la imaginación y a disfrutar del cine como un terreno más amplio que la simple proyección.

Máscaras para Halloween y un jardín de otoño

Con la llegada de Halloween, Alert! Mini-monsters! propone un taller de máscaras con un tono lúdico y un punto inquietante, ideal para quienes disfrutan creando personajes y pequeñas criaturas. La actividad se suma al conjunto del programa con una fecha muy ligada a esa época del año, y convierte el trabajo manual en una excusa para jugar con la fantasía, el disfraz y la transformación.

Después, en noviembre, Senescence abre otro escenario de creación: un jardín de otoño pensado para jugar, explorar y crear con madera, tejidos y juegos de luz. La combinación de materiales y atmósferas convierte la actividad en un espacio para la curiosidad, donde el cuerpo, la vista y la imaginación encuentran distintos modos de participar. La experiencia no se queda en un taller al uso, sino que plantea un lugar para moverse, probar y dejarse llevar por el entorno construido.

Un programa para distintas edades

La programación está pensada para públicos diversos y, precisamente por eso, funciona tan bien como plan compartido. Algunas sesiones se orientan a personas adultas y jóvenes entre semana, mientras que los sábados se reservan para familias e infancia. En el caso de los peques, la asistencia va acompañada de una persona adulta responsable, una fórmula que refuerza el carácter intergeneracional del ciclo.

También hay otro detalle que ayuda a entender su espíritu: no todo pasa por asistir y ya está. Aquí se viene a participar, a dejar una marca en un tejido común, a moverse entre imágenes o a construir un pequeño mundo de madera, telas y luz. En una temporada en la que abundan los planes de consumo rápido, este programa apuesta por lo contrario: tiempo compartido, procesos lentos y creatividad con sentido colectivo.