Hace unos días estuvimos visitando uno de los espacios más de moda de Madrid: Ikono.
En pleno centro de la ciudad, rodeado de uno de los museos más emblemáticos e importantes, encontramos Ikono, más de 600 metros cuadrados de exposición, de experiencia inmersiva apta para todos los sentidos y todos los públicos. Pese a que los niños se lo pasarán divinamente, nos da la sensación que son los adultos, los que disfrutarán «como niños». Adentrarse entre cada una de sus salas es no pensar, dejarse llevar y, sobre todo, sentir. Por sus paredes, puede verse un recorrido guiado por flechas, muy práctico, todo hay que decirlo, para que no se escape ni una de sus salas y puedas disfrutar de ellas al máximo.
El tacto será uno de los primeros en entrar en juego, con la gigante piscina de bolas. ¿Quién no ha soñado, siendo ya adulto, en volver a jugar y volver a tirarse en una piscina de esas? Porque el que diga que no, miente.
El olfato entra en juego más adelante, ya que es espacio cuenta con unos difusores de olor que te adentrarán en la temática de lo previsto.
El oído… una delicia para nuestros tímpanos escuchar una tormenta sin todo lo malo, los rayos, mojarse… un auténtico momento de relax que, viviendo en una ciudad que no descansa nunca, como es Madrid, recomendamos con mucho ahínco.
La vista disfruta desde la entrada al recinto, colores, intensidad, iluminación y oscuridad hacen que visitar Ikono sea un regalo para nuestros ojos.
¿Y el gusto? ¡Decir que nos ha gustado mucho!