Del 11 al 28 de septiembre de 2025, el Teatro de la Abadía presentará El dragón de oro, una obra del dramaturgo alemán Roland Schimmelpfennig, considerado uno de los autores vivos más representados a nivel internacional. La pieza, estrenada en 2010, es una tragedia contemporánea que mezcla humor, ironía y crudeza para hablar de temas tan actuales como la inmigración ilegal, la explotación laboral y la trata de personas.
La trama arranca en un restaurante oriental de comida rápida donde un joven inmigrante chino sufre un fuerte dolor de muelas. A partir de ahí, se desarrolla una compleja red de historias cruzadas en un edificio lleno de personajes dispares, que reflejan las luces y sombras de la condición humana. Con un estilo ágil y fragmentado, la obra se articula en 48 escenas y 17 personajes interpretados por solo cinco actores, lo que convierte la representación en un despliegue de virtuosismo interpretativo.
Fina Calleja, actriz y creadora polifacética
Fina Calleja cuenta con una amplia experiencia en teatro desde 1986, vinculada estrechamente a la compañía Sarabela Teatro. Además de actriz, ha trabajado como productora y directora, y ha liderado iniciativas culturales y pedagógicas relacionadas con las artes escénicas.
Su versatilidad y compromiso artístico le han permitido desarrollar una carrera sólida, con papeles destacados en montajes dirigidos por Ánxeles Cuña Bóveda, Helena Pimenta o Ana Vallés. En esta obra, su capacidad de transformación es clave para dar vida a diferentes personajes con una gran carga simbólica y emocional.
Fernando Dacosta, rigor y versatilidad
Fernando Dacosta, actor, director y dramaturgo, es miembro de Sarabela Teatro desde 1986. Ha participado en montajes tan relevantes como El lápiz del carpintero, Macbeth o Margar en el pazo del tiempo, y ha trabajado bajo la dirección de figuras de prestigio como Helena Pimenta o Ricard Salvat.
Reconocido con varios premios María Casares y Compostela, Dacosta combina su labor interpretativa con la docencia y la dirección teatral. En El dragón de oro aporta la fuerza de su experiencia y su capacidad para transitar entre registros clásicos y contemporáneos, reforzando el carácter coral de la propuesta.