Viaje al amor brujo: Una invitación al corazón del flamenco

Viaje al amor brujo: Una invitación al corazón del flamenco

El espectáculo Viaje al Amor Brujo, presentado por el Ballet Español de la Comunidad de Madrid, se muestra en el Teatros del Canal de Madrid entre el 4 de diciembre y el 4 de enero de 2025. La propuesta suma música en directo, danza española y una mirada contemporánea a una obra icónica, todo ello para vivir una experiencia escénica con raíces profundas y aire renovado. En cada función se abre una puerta al diálogo entre tradición y modernidad.
Desde el inicio, el espectador se encuentra con un ambiente cargado de emoción: el sonido de la guitarra, la respiración de los bailarines, la presencia de la orquesta. No es solo asistir a un espectáculo, sino adentrarse en “un viaje” por los elementos esenciales del flamenco, la música clásica española y la danza que abraza la vida, el deseo y la transformación.

Un recorrido por la historia y el legado de Falla

La pieza toma como eje la obra clásica de Manuel de Falla —una obra que reúne lo popular y lo culto, lo espiritual y lo terrenal— y la convierte en un vehículo para la expresión actual. En este montaje, se combinan piezas como Siete canciones populares españolas, Homenaje a Debussy y El amor brujo, para construir una narrativa que cruza generaciones.
La música se presenta con una orquesta en directo y con la guitarra protagonista, lo que permite que cada matiz, cada compás, cobre vida. Al mismo tiempo, la danza no se queda en la mera ilustración musical, sino que se convierte en voz, en cuerpo, en lenguaje propio que traduce lo inefable en movimiento.

Una puesta en escena que une lo fiel y lo contemporáneo

Los coreógrafos invitados —Olga Pericet, Rafael Estévez y Valeriano Paños— proponen una lectura que respeta la tradición del flamenco y la danza española, pero al mismo tiempo abre su universo hacia lo actual. La coreografía juega con la precisión y con la libertad, con el zapateado, con la mirada, con el silencio.
El escenario del Teatros del Canal se convierte en lienzo para ese diálogo: luz, música, movimiento y silencio se alternan para dar espacio a momentos de intensidad y de reflexión. El viaje que se propone no es solo interno para los bailarines, sino para quienes los observan: invita a dejarse tocar.

Una experiencia para todos los sentidos

Asistir a este espectáculo implica abrirse a la simultaneidad de lo visual, lo auditivo y lo emocional. El sonido de una guitarra que marca compás, el cuerpo que se arquea, la pausa que antecede un giro: todo combina para crear un pulso que se siente en el pecho. En esos momentos, la música y la danza se funden para generar un instante que perdura.
Y no menos importante: la atmósfera del teatro, la presencia de la orquesta en vivo, la energía del movimiento compartido… hacen que la noche tenga una dimensión colectiva. No se trata solo de mirar, sino de experimentar, de vibrar con lo que pasa en escena y de permitir que algo se quede dentro.

A quién le va esta propuesta y por qué vale la pena verla

Este espectáculo está dirigido tanto a quienes conocen el repertorio clásico del flamenco y desean disfrutar de una versión renovada, como a quienes se acercan por primera vez y buscan una experiencia que no sea solo espectáculo sino vivencia. Si te interesa la danza, la música española o simplemente disfrutar de una función donde el cuerpo y el ritmo importan, aquí tienes una apuesta sólida.
Además, verla en Madrid, en un espacio como los Teatros del Canal y en la época que abarca —entre diciembre y enero— hace que la función se convierta en una cita especial para cerrar el año. Es una oportunidad para regalarse arte, movimiento y emoción en un momento en que la vida cotidiana pide pausa y profundidad.

Uno de esos planes que se quedan en la memoria

El hecho de que este montaje permanezca en cartel durante más de un mes permite que quien lo desee pueda organizar su visita con calma. Entre los días 4 de diciembre y 4 de enero de 2025 tienes varias posibilidades para acudir: una buena noticia para quienes quieren combinar cultura con ambiente navideño.
Cuando la función termine, lo que queda no es solo el aplauso, sino el eco del compás, la imagen del cuerpo detenido en un instante y la permanencia de lo visto en la memoria. Ese es el valor de un viaje artístico bien hecho: que no solo se vea, sino que se sienta, se recuerde y se comparta.


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