Figura es el nuevo espectáculo escénico de la artista Claraguilar, que se presentará el 31 de enero de 2026 en la Sala Negra de Teatros del Canal de Madrid. Concebido como una experiencia sensorial, este montaje une música electrónica en directo con un trabajo de luces escénicas coreografiadas con precisión, creando un espacio donde lo sonoro y lo visual conviven con la misma intensidad. Desde el primer momento, el público se adentra en un universo donde la percepción se amplifica y los sentidos se activan de forma simultánea.
La propuesta rehúye los límites tradicionales entre disciplinas artísticas y plantea un formato híbrido, a medio camino entre el concierto, la instalación visual y la performance. Claraguilar invita así a un recorrido emocional e íntimo, donde cada espectador puede experimentar el espectáculo de forma personal, sin necesidad de una narrativa cerrada. Figura se construye como un viaje interior, en el que el sonido y la luz funcionan como guías hacia estados de contemplación y conexión.

Un espectáculo nacido del álbum Figura
El espectáculo toma como punto de partida el disco homónimo de Claraguilar, Figura, un trabajo que parte de la música electrónica pero que se nutre de géneros como el ambient, el pop de cámara y ciertas texturas minimalistas. En escena, el sonido se despliega en tiempo real, con capas que se construyen y transforman mediante sintetizadores, procesadores digitales y controladores físicos, dando lugar a un relato emocional sin palabras. Cada composición se desarrolla como un paisaje sonoro que evoluciona lentamente, invitando a la escucha profunda.
La música funciona aquí como un lenguaje abstracto que no pretende contar una historia concreta, sino generar sensaciones, estados mentales y atmósferas. Los temas no se presentan como canciones cerradas, sino como estructuras abiertas que respiran y se expanden en el espacio. De este modo, el álbum se convierte en materia viva, transformada por la presencia escénica y por la interacción directa con la luz y el entorno.
La luz como lenguaje coreográfico
Uno de los elementos más potentes de Figura es su propuesta visual. El espectáculo cuenta con un diseño de luces preciso y dinámico que actúa como una auténtica coreografía invisible. Cada movimiento luminoso está sincronizado con la arquitectura sonora, generando una relación directa entre lo que se escucha y lo que se ve. La luz no acompaña a la música, sino que dialoga con ella, marcando ritmos, tensiones y transiciones.
En este intercambio constante entre luz y sonido, el espacio escénico se transforma de manera continua. Los colores, las intensidades y las formas lumínicas construyen un entorno cambiante que multiplica las capas de percepción. El espectador no solo observa, sino que se ve envuelto por una atmósfera sensorial que desdibuja los límites del escenario, convirtiendo la sala en un lugar de inmersión total.
Claraguilar: creación desde el cruce de disciplinas
Claraguilar, nombre artístico de Clara Aguilar, es una creadora inquieta que ha desarrollado su trayectoria moviéndose entre géneros y formatos. Su trabajo abarca desde la composición electrónica hasta la música experimental, pasando por proyectos escénicos, cine, performance y teatro. Esta diversidad de lenguajes se refleja claramente en Figura, donde la tecnología, el arte sonoro y la sensibilidad escénica se integran en una propuesta personal e inclasificable.
Su manera de crear se basa en la exploración constante, en el cruce entre lo técnico y lo intuitivo, entre lo digital y lo corporal. Claraguilar no concibe la música como un producto aislado, sino como parte de una experiencia artística más amplia, donde el sonido se relaciona con el espacio, el cuerpo y la imagen. En Figura, esta visión se materializa en un proyecto coherente, delicado y profundamente emocional.
Una experiencia que se vive con el cuerpo
Más que un concierto o una obra escénica, Figura se presenta como una experiencia corporal y perceptiva. El público no asiste simplemente a un espectáculo, sino que se ve inmerso en un mundo donde la música, la luz y el espacio dialogan directamente con los sentidos. El cuerpo del espectador se convierte en parte activa de la experiencia, receptivo a las vibraciones sonoras y a los estímulos visuales.
Es una invitación a dejarse llevar, a habitar estados contemplativos, a experimentar lo escénico desde la escucha atenta y la mirada abierta. Figura propone una forma distinta de relacionarse con la música electrónica: más lenta, más cercana, más poética. Un espacio donde no importa tanto entender como sentir, y donde cada persona puede construir su propio recorrido emocional dentro de un paisaje sonoro y visual compartido.

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