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Ana Locking en la Sala Canal: la exposición reabre en septiembre y sigue hasta el 27

14 de agosto de 2026 · Sebas Fernández

Ana Locking en la Sala Canal: la exposición reabre en septiembre y sigue hasta el 27
Ana Locking en la Sala Canal, Madrid. Foto: la Comunidad de Madrid

Ana Locking vuelve a ocupar la Sala Canal de Isabel II con una exposición que ya ha despertado mucho interés y que, tras el paréntesis de agosto, reabre en septiembre para seguir abierta hasta el día 27. Para quienes viven en la Comunidad de Madrid, la cita ofrece una segunda oportunidad de entrar en el universo de una de las creadoras más influyentes de la moda española reciente, en un recorrido que no se limita a exhibir prendas, sino que ordena ideas, recuerdos, referencias artísticas y posiciones creativas.

La muestra, titulada Nostalgia / Utopía, se puede visitar de forma gratuita y reúne más de 160 piezas creadas durante dos décadas de trayectoria. No es una retrospectiva al uso, de esas que se limitan a poner orden cronológico en una carrera, sino un planteamiento que invita a mirar la moda como relato, como archivo emocional y como forma de pensar el presente desde la memoria y el deseo. ¿Qué pasa cuando una exposición de moda no se conforma con mostrar vestidos? Aquí, la respuesta se despliega planta por planta.

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Una segunda oportunidad para ver la retrospectiva de Ana Locking

La exposición de Ana Locking ya ha superado los 48.000 visitantes, una cifra que da medida del interés que ha generado en Madrid. La prórroga anunciada por la Comunidad de Madrid permite volver a verla desde el 1 hasta el 27 de septiembre, después de la pausa de agosto. Para quien no llegó a tiempo en la primera parte de la temporada, septiembre abre una nueva ventana; para quien ya la visitó, el regreso también tiene sentido, porque la propuesta está pensada para ser recorrida con calma y para detenerse en detalles que no se agotan en una sola visita.

Además de las fechas, hay otro dato que coloca esta muestra en una posición muy cómoda para el público: la entrada es libre y gratuita. En una ciudad donde la agenda cultural suele exigir decisiones rápidas, poder acercarse a una retrospectiva de esta escala sin pagar acceso cambia por completo la relación con el plan. No se trata solo de ir a ver moda, sino de entrar en un proyecto expositivo que mezcla diseño, artes visuales y pensamiento contemporáneo con una ambición poco habitual.

La prórroga confirma también que la exposición no funciona como una cita pasajera, sino como una de esas propuestas que terminan construyendo conversación. Su recorrido por varias plantas, la variedad de materiales y la presencia de referencias artísticas reconocibles hacen que no dependa únicamente del prestigio del nombre de la diseñadora. Lo que sostiene el interés es la forma en que la exposición conecta piezas, épocas e imaginarios.

Nostalgia y utopía como dos fuerzas que ordenan el recorrido

El título Nostalgia / Utopía no es decorativo. Marca dos polos que atraviesan toda la exposición y que ayudan a entender cómo trabaja Ana Locking. Por un lado, la nostalgia aparece como una mirada hacia atrás que no se queda en la melancolía, sino que rescata huellas, afectos y referencias culturales. Por otro, la utopía introduce la pulsión de futuro, la voluntad de imaginar posibilidades nuevas y de situar la moda en un terreno de libertad y reivindicación.

Ese juego entre memoria y deseo se aprecia en la manera en que la exposición está concebida. No se organiza como un simple escaparate de trajes, sino como un itinerario por distintos espacios donde cada planta articula una capa distinta del discurso. La primera impresión ya rompe con lo habitual: en la planta baja, cinco dioramas construyen escenas autónomas que generan atmósferas de extrañeza y abren el relato desde imágenes vinculadas a la Hermandad Prerrafaelita, el mundo vegetal, el paisaje lunar o el sueño americano.

Esa mezcla de referencias no busca decorar, sino provocar conexiones. La moda, aquí, se entiende como un lenguaje que puede dialogar con la pintura, la literatura, el cine o la fotografía. Y esa ambición conceptual es precisamente lo que hace interesante la muestra para un público amplio: quien se acerque por la costura encontrará también una lectura cultural más densa, y quien llegue por el arte contemporáneo verá cómo la ropa se transforma en una herramienta narrativa.

Un recorrido por plantas que cambia la forma de mirar la moda

La planta baja funciona como una puerta de entrada poco convencional. Allí, además de los dioramas, una gran estructura cúbica actúa como sala de proyección y alberga una obra audiovisual creada específicamente para la exposición. Ese gesto refuerza la idea de que la moda no se muestra aquí como objeto inmóvil, sino como parte de un dispositivo visual más amplio, en el que la imagen en movimiento también aporta sentido.

En la primera planta, la exposición se adentra en las colecciones marcadas por el concepto de nostalgia. El planteamiento es íntimo y, al mismo tiempo, intelectual. Se evocan pensadores y escritores, y las prendas se entienden como un archivo emocional. No es una fórmula vacía: la ropa se carga de memoria, de vínculos, de referencias que van más allá de la pasarela y que permiten leer la obra de la diseñadora como un territorio de pensamiento.

Después llega el espacio dedicado a las propuestas más utópicas y reivindicativas, donde el diseño aparece como una expresión de libertad y como un campo abierto a nuevas posibilidades. Esa parte del recorrido conecta muy bien con la trayectoria de Ana Locking, que ha sabido situarse en un lugar singular dentro de la moda española, combinando una mirada autoral con una sensibilidad muy atenta a los discursos contemporáneos. El tercer piso completa la experiencia con una aproximación al proceso creativo, desde la idea inicial hasta la concepción final de cada colección.

El diálogo entre moda, arte y cultura visual

Uno de los grandes aciertos de la exposición es que no separa la moda de otras disciplinas. En el último tramo del recorrido, fotografías, vídeos de desfiles y obras de artistas como Andy Warhol, Damien Hirst o Juergen Teller ayudan a situar el trabajo de la diseñadora en una red cultural mucho más amplia. No se trata de adornar la muestra con nombres célebres, sino de situar el proceso creativo en conversación con imágenes, gestos y formas de mirar que también han marcado la cultura visual de las últimas décadas.

Esa relación con el arte contemporáneo no es casual en la trayectoria de Ana Locking. La diseñadora ha colaborado con instituciones como el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, el MUSAC de León, el Museo del Traje de Madrid o The Public Library de Nueva York. Su trabajo se ha movido con naturalidad entre la pasarela y el espacio cultural, y esa doble condición se percibe con claridad en Nostalgia / Utopía, donde la ropa se convierte en una forma de pensamiento visual.

También por eso la exposición funciona bien para públicos distintos. Quien siga la moda encontrará colecciones, patrones, siluetas y referencias de diseño. Quien se acerque desde el arte verá una exposición construida con ritmo, con capas de lectura y con una voluntad clara de ir más allá de la mera contemplación. ¿No es precisamente ahí donde una muestra de moda gana densidad? Cuando la prenda deja de ser solo una prenda y empieza a hablar de identidad, memoria y tiempo.

La trayectoria de una diseñadora que ha cambiado el mapa de la moda española

Nacida en Toledo en 1970, Ana Locking ha desempeñado un papel importante en la revitalización de la moda española de los últimos años. Su nombre está asociado a una manera de entender el diseño que no se limita al brillo de la temporada, sino que trabaja con ideas, con referencias culturales y con una mirada muy personal sobre el presente. Esa combinación explica que su obra haya encontrado espacios de diálogo tanto en la moda como en el arte contemporáneo.

Su reconocimiento institucional también ayuda a entender el peso de esta retrospectiva. Entre sus galardones más recientes figuran el Premio Nacional de Moda 2020, la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes 2021, el Premio de Cultura de la Comunidad de Madrid 2022 y el nombramiento como Hija Predilecta de Castilla-La Mancha 2023. Son distinciones que sitúan su trabajo en un lugar central dentro de la creación española y que explican por qué una exposición dedicada a su trayectoria despierta tanto interés.

Pero más allá de los premios, lo que sostiene su relevancia es la coherencia de una obra que ha sabido moverse entre la experimentación y la legibilidad. En Nostalgia / Utopía se percibe esa capacidad para construir relatos visuales que no renuncian a la emoción ni a la reflexión. La moda, en su caso, no aparece como accesorio de la cultura, sino como uno de sus lenguajes más expresivos.

Horarios, acceso y una visita que conviene planificar bien

La exposición se puede visitar en la Sala Canal de Isabel II, en la calle Santa Engracia, 125, en Madrid. Del 1 al 27 de septiembre, abre de martes a sábado de 11:00 a 20:30 horas y los domingos de 11:00 a 14:00 horas. Los lunes permanece cerrada. En septiembre, además, las visitas guiadas a la exposición están programadas los martes y viernes, del 4 al 25, a las 17:00 y a las 18:30 horas, con una duración de 1 hora y 15 minutos.

Para quien quiera revisar el detalle oficial de la propuesta, los horarios y las actividades asociadas, la información completa está publicada en la Comunidad de Madrid. Allí también se recogen los talleres en familia previstos para septiembre, del 19 al 26, y el resto de actividades pensadas para acercar la exposición a distintos públicos.

Llegar hasta allí tampoco plantea complicaciones. La parada de metro más cercana es Ríos Rosas, de la línea 1, y también se puede acceder con las líneas de autobús 3, 37 y 149. La sala cuenta con una entrada accesible y ascensores que permiten recorrer las distintas plantas, algo especialmente útil en una muestra concebida como itinerario vertical. La visita, por tanto, no depende solo del contenido, sino también de una organización del espacio que facilita el recorrido.

Una exposición para mirar la moda con otros ojos

La fuerza de esta propuesta está en que no obliga a elegir entre disfrute visual y lectura cultural. Las dos cosas conviven. Hay prendas, sí, pero también hay imágenes, referencias, relatos y una forma de entender el diseño como memoria y como proyección. Esa combinación hace que la exposición se aparte de la idea más estática de la retrospectiva y se acerque, más bien, a un mapa de ideas en movimiento.

Que siga abierta hasta el 27 de septiembre le da además un margen amplio a quien quiera organizar la visita con calma, sin prisas de agosto y con la ventaja de que septiembre suele devolver ritmo a la agenda cultural madrileña. La muestra ya ha demostrado su capacidad para atraer público, pero todavía conserva ese punto de descubrimiento que tienen las exposiciones bien construidas: cuanto más se recorren, más capas dejan ver.

Y ahí está parte de su interés. No solo en la firma reconocible de Ana Locking, ni en la cantidad de prendas reunidas, ni siquiera en la gratuidad del acceso, sino en la manera en que todo eso se articula para contar una historia sobre la moda española reciente y sobre cómo una diseñadora ha sabido convertir su trabajo en un lenguaje crítico, sensible y muy personal. En la Sala Canal, septiembre trae una última oportunidad para entrar en ese relato antes de que la muestra cierre sus puertas el día 27.

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