Fescinal entra en su tramo final en Madrid con la misma fórmula que lo ha convertido en una cita muy reconocible para varias generaciones: cine al aire libre, sesiones al caer la noche y una programación que mezcla estrenos, títulos familiares, cine español y clásicos que vuelven a verse como se veían antes, bajo las estrellas. Hasta el 5 de septiembre, el festival sigue reuniendo público en el Parque de la Bombilla, con apertura de puertas a las 20:30 h y proyección a las 22:15 h.

Este cierre llega además con una programación pensada para distintos tipos de espectador. Hay cine doblado al castellano en la mayoría de las películas extranjeras, pases en V.O.S.E. señalados en cartel y espacio para la animación, los grandes estrenos del año y las proyecciones especiales. ¿Qué tiene de especial acabar el verano en una pantalla al aire libre que lleva décadas resistiendo? Precisamente eso: que aquí el plan no se limita a ver una película, sino a recuperar una forma de estar en la ciudad.

Un final de verano con sello madrileño

Fescinal llega a su recta final con una edición que refuerza su condición de clásico de Madrid. El festival celebra su 42ª edición y lo hace con una selección amplia en la que conviven títulos recientes, cine español con coloquios y propuestas pensadas para distintos públicos. Entre las películas de esta edición figuran Michael, Bugonia, Hamnet, El diablo viste de Prada 2, Proyecto Salvación y Valor sentimental, además de otros títulos como The Mandalorian and Grogu, Super Mario Galaxy: la película, Familia de alquiler, El día de la revelación, El agente secreto, Toy Story 5, Haciendo amigos, El beso de la mujer araña, Cumbres Borrascosas, Vaiana, Supergirl o Amarga Navidad.

La oferta se completa con sesiones especiales que miran a la memoria cinéfila del público madrileño. Ahí entran Los Goonies o Volver, dos ejemplos de ese diálogo entre presente y recuerdo que ha hecho de este festival una referencia estable del verano cultural en la ciudad. También sigue presente la apuesta por el cine español, con coloquios tras la proyección para abrir conversación con directores y actores.

Qué queda por ver en estas últimas sesiones

En esta fase final del festival, la variedad sigue siendo la gran baza. El cine de autor e independiente tiene su espacio en las sesiones de lunes o martes, pensadas para quienes buscan versiones originales y propuestas menos circuladas. Los miércoles quedan reservados al cine español y a los coloquios, mientras que los jueves recuperan los clásicos de Rita, con títulos de los años 80 y sesiones de cine mudo acompañado de música en vivo. Los fines de semana, en cambio, se concentran los estrenos más recientes y el cine infantil y juvenil.

Esa combinación explica buena parte de la fidelidad del público. Hay quien vuelve por los estrenos, quien reserva una noche para ver cine español con charla posterior y quien prefiere llegar con la familia a una sesión pensada para los más pequeños. La programación no se limita a una sola idea de verano: abre la puerta a varios ritmos de consumo cultural, todos ellos compatibles con una noche larga y sin prisa.

Cómo se vive la sesión en La Bombilla

La experiencia mantiene ese aire popular que ha acompañado al festival desde sus orígenes. El público llega con tiempo, ocupa mesa y convierte la espera en parte del plan. Las películas se ven en dos pantallas, con una programación variada que hace posible que en una sala se esté riendo mientras en la otra se vive un drama o una historia de miedo. Esa convivencia forma parte del encanto de Fescinal y explica por qué sigue funcionando como un lugar de costumbre para muchas familias.

El cine de verano conserva además varios detalles que lo distinguen de una sala convencional. La proyección se adapta al ocaso, con el calendario ya instalado en las noches de verano madrileñas, y el festival ha pasado a la tecnología digital para sostener unas pantallas de gran formato. La propuesta mantiene así la esencia de siempre, pero con una puesta al día que le permite seguir proyectando títulos recientes y recuperar clásicos con buena imagen y buen sonido.

Entradas, precios y acceso

Las entradas se pueden comprar en taquilla a partir de las 20:45 o por internet. El precio es de 6 euros los viernes y sábados, 4 euros los miércoles y 5,5 euros los lunes, martes, jueves y domingos. Las proyecciones con música en directo cuestan 8 euros. El festival está en el Parque de la Bombilla, en la avenida de Valladolid, s/n, y la entrada se sitúa por detrás de las iglesias de San Antonio.

Para llegar, la opción más cómoda es el metro Príncipe Pío, también servido por Cercanías Madrid-Príncipe Pío. En autobús paran las líneas 41, 46, 75 y N20. Quienes se muevan en bici cuentan con estaciones de BiciMAD en Paseo de la Florida, 37, Paseo de la Florida, 8 y Avenida de Valladolid, 47.

Cerca del final del verano, Fescinal conserva algo que ya no abunda tanto en la ciudad: la posibilidad de ver cine con tiempo, en comunidad y sin cerrar la puerta a ninguna generación. Esa mezcla de memoria, cartel contemporáneo y costumbre madrileña explica que siga llenando noches cuando agosto ya empieza a despedirse.