LIBRES!!! ya está en cartel como una de las propuestas más singulares de la temporada de Teatro de La Abadía: un cabaré anarcosicalíptico que mezcla música, humor corrosivo y memoria política para traer al presente a las mujeres de Mujeres Libres y a toda una constelación de antecesoras, aliadas y cómplices. Escrita por Esther F. Carrodeguas y dirigida por Andrés Lima, la obra se mueve entre la celebración y la reivindicación con una energía muy poco solemne, más cercana al desparpajo que al monumento.
Sobre el escenario, Alba Flores, Laura Galán, Nüll García y la pianista Eva Valdelomar dan cuerpo a un espectáculo que recupera el legado de las mujeres libertarias españolas desde una mirada festiva, irónica y combativa. La pieza no se limita a recordar nombres propios: convierte esa memoria en una forma de presente, con canciones, sátira y una voluntad clara de contar la historia desde el deseo de emancipación, no desde la nostalgia.
A quien se acerque a verla le espera una obra que cruza la historia social con el lenguaje del cabaré y el cuplé, dos territorios escénicos que aquí no aparecen como simple adorno, sino como herramientas para hablar de libertad, clase, autonomía y placer. ¿Qué ocurre cuando la memoria política se cuenta con risa, música y descaro? En LIBRES!!!, la respuesta llega con ritmo, con mucha inteligencia y sin pedir permiso.

Una genealogía de mujeres que no aceptó el papel asignado
El punto de partida de LIBRES!!! es la organización anarquista Mujeres Libres, fundada en 1936 por trabajadoras anarquistas y concebida para defender la emancipación femenina, el antifascismo y la revolución social. En solo tres años de existencia llegó a reunir a más de veinte mil afiliadas, una cifra que da la medida de su alcance y de la necesidad que cubría en un país convulso, atravesado por la guerra y por estructuras de poder profundamente desiguales.
La obra rescata ese impulso y lo amplía hacia una genealogía más extensa, hecha también de nombres como Lucía Saornil, Mercedes Comaposada, Amparo Poch y Gascón, Emma Goldman, Federica Montseny o La Pasionaria. Junto a ellas aparecen figuras anónimas y también algún anarcomachista, porque el montaje no idealiza el pasado ni lo convierte en postal: lo usa para pensar la lucha por la libertad desde sus contradicciones, sus alianzas y sus zonas de conflicto.