La ópera de los tres centavos vuelve con Coque Malla y una mirada feroz al poder

Brecht y Kurt Weill regresan en una versión contemporánea con música en directo.

La ópera de los tres centavos vuelve con Coque Malla y una mirada feroz al poder
La ópera de los tres centavos. Foto: uso promocional

La ópera de los tres centavos ya está en cartel en Madrid con Coque Malla al frente de una adaptación contemporánea del clásico de Bertolt Brecht y Kurt Weill. La propuesta recupera una de las piezas más influyentes del teatro del siglo XX y la lleva a escena con una lectura afilada, corrosiva y muy musical, centrada en la miseria, la corrupción y el abuso de poder.

Basada en La ópera del mendigo de John Gay, la obra sigue siendo hoy un retrato incómodo de un sistema en el que el delito, la ambición y la supervivencia se confunden con facilidad. Entre canciones sarcásticas, personajes cínicos y un humor negro que corta en seco cualquier tentación de sentimentalismo, el montaje coloca al espectador ante una sociedad donde todos negocian, engañan o sobreviven como pueden. ¿Qué cambia cuando el dinero manda sobre todo lo demás? Brecht ya dio una respuesta hace casi un siglo, y sigue sonando con fuerza.

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Un clásico que no ha perdido filo

Estrenada en Berlín en 1928, La ópera de los tres centavos nació en un contexto de crisis económica y social que Brecht convirtió en material dramático. Su mirada sobre el capitalismo no es amable ni decorativa: lo presenta como una maquinaria organizada de corrupción, una red en la que la explotación de los más débiles se convierte en negocio y la moral queda reducida a una fachada.

La obra se estructura en un prólogo y tres actos, y se apoya en una mezcla muy particular de sátira, música y relato criminal. Mackie Messer, el célebre Mackie el Navaja, se mueve entre el carisma y la amenaza; Jonathan Peachum, por su parte, ha hecho de la mendicidad una empresa rentable. En medio de esa guerra de intereses aparece Polly, que no se limita a ser una figura secundaria, sino que entra en el juego con inteligencia propia y altera el tablero.

Coque Malla y una versión con músculo escénico

La presencia de Coque Malla da a esta producción un peso especial, tanto por su papel protagonista como por la energía que aporta a una obra que vive del contraste entre lo grotesco y lo musical. Bajo la dirección de Mario Vega en la parte escénica y de Miguel Malla en la musical, el montaje apuesta por una lectura actual sin perder la esencia del original.

La música en directo sostiene buena parte del impacto de la función. Kurt Weill sigue siendo aquí una pieza clave, porque sus composiciones no suavizan nada, sino que afilan la ironía y empujan la acción hacia un territorio incómodo. Junto a Coque Malla aparecen Carmen Barrantes, Andrea Guasch, Paula Iwasaki, Cristina García, Miquel Mars, Omar Calicchio, Pablo Novoa y Néstor Ballesteros, además de una banda que refuerza el carácter coral del espectáculo.

Una historia de poder, negocio y supervivencia

La trama arranca con un matrimonio secreto entre Mackie y Polly, una decisión que desencadena la ira de Peachum, dueño de un matadero en decadencia y experto en explotar la pobreza ajena. A partir de ahí, la obra despliega una cadena de maniobras, alianzas turbias y traiciones en la que la policía, la Corona y los intereses privados se entremezclan sin pudor.

Ese juego de máscaras es parte esencial de su vigencia. Brecht no escribe solo sobre delincuentes, sino sobre un sistema completo que convierte la desigualdad en norma y la violencia en costumbre. Por eso la obra sigue funcionando: porque no habla de un mundo excepcional, sino de una lógica que el público reconoce enseguida, aunque cambien los nombres y los escenarios.

Música en directo y una puesta en escena muy marcada

La función se apoya en una banda formada por Miguel Malla, Daniel Rouleau, Evgeni Riechkalov, Gabriel Marijuán, Roberto Bazán, Néstor Ballesteros, Pablo Novoa y Carmen Barrantes. Esa base musical no actúa como acompañamiento, sino como parte activa del relato, marcando el pulso de una historia donde cada canción interrumpe, comenta o desnuda lo que ocurre en escena.

También destaca el trabajo visual, con diseño de iluminación de Juan Gómez Cornejo, vestuario de Elda Noriega y escenografía de Mario Vega. El resultado busca sostener esa atmósfera turbia de bajos fondos, corrupción y cinismo que define la pieza. ¿No es ahí donde Brecht resulta más incómodo? Cuando la forma escénica no embellece el conflicto, sino que lo deja al descubierto.

Funciones en marcha y precio de las entradas

Con una duración de 120 minutos y recomendada a partir de 16 años, esta versión de La ópera de los tres centavos combina sátira, música y una lectura política que no pierde actualidad. Hay montajes que envejecen mal; este, en cambio, sigue encontrando nuevas razones para incomodar.

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