Este 26 de octubre, la Salaequis de Madrid será escenario de una propuesta única y desternillante: el espectáculo «VHZ», un show que mezcla humor y cine cutre de la mano de los organizadores de CutreCon, el Festival Internacional de Cine Cutre de Madrid. La función se adelanta a la celebración de Halloween con una temática que promete un recorrido sin igual por los psicópatas y asesinos más ridículos y absurdos de la historia del cine, ofreciendo una experiencia que combina comedia en vivo con extractos de películas de bajo presupuesto.
Coincidiendo con el reciente estreno de la tercera entrega de la saga Terrifier, «VHZ» ofrece un enfoque cómico y sarcástico sobre los clásicos del género de terror, pero con una peculiaridad: explora los plagios más insólitos de personajes icónicos como Freddy Krueger, Jason Voorhees y Chucky. Desde versiones de bajo presupuesto creadas en la India o Japón hasta las más extravagantes reinterpretaciones de estas figuras del horror, el espectáculo sumerge al espectador en un mundo de películas que, aunque carentes de calidad técnica, logran entretener por lo disparatado de sus propuestas.
Un show multiformato que engancha al público
Lo que hace de «VHZ» una experiencia única es su formato polifacético. No se trata solo de ver fragmentos de películas, sino de vivir una combinación de comedia en vivo, sketches y trailers de las cintas más ignotas del cine de terror y ciencia ficción. Carlos Palencia, el presentador y guionista de la propuesta, acompaña a los espectadores en este viaje por el cine cutre con su humor irreverente y la interacción directa con el público, permitiendo que la audiencia participe, haga preguntas y comparta risas a lo largo de los 90 minutos que dura el espectáculo.
El carisma de Palencia y su extensa experiencia en la materia convierten a este evento en algo más que una simple sesión de cine de culto. El show está pensado para que el público se divierta y, al mismo tiempo, amplíe sus conocimientos sobre un tipo de cine que, aunque marginal, tiene un valor cultural propio. Es una oportunidad para descubrir esas películas tan malas que resultan buenas, y aprender a ver el cine desde otra perspectiva, donde la falta de medios o de talento se convierte en una fuente inagotable de diversión.