La Comedia de los errores arrasa en los Teatros del Canal

Una comedia es aquella obra dramática que, en especial, muestra lo ridículo, con elementos que divierten y hacen reír, con un desenlace feliz, normalmente. Por tanto, es algo divertido y entretenido y, si formase parte del título de algún espectáculo las expectativas ya serían bastante interesantes acerca del mismo. Si a éste punto le añadimos otro toque más, quizá el cóctel sea tan de nuestro agrado que no podamos dejarlo pasar. ¿Y cuál? Que dicha comedia haya sido escrita por nada menos que William Shakespeare, dramaturgo, poeta y actor inglés al que se le considera el escritor más importante en lengua inglesa y uno de los más célebres de la literatura universal.

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Dicho lo anterior, podemos decir que La Comedia de los Errores ha sido un rotundo éxito. Una escenografía aparentemente sencilla y apenas seis intérpretes, colmaban de talento el escenario de la Sala Roja de los Teatros del Canal de Madrid. De manos del director Andrés Lima, Antífolo y Dromio de Siracusa y Antífolo y Dromio de Éfeso servían una serie de enredos desternillantes que acabaron con el público en pie al completo cargado de sonoras ovaciones. Pero ahondemos más en la historia. Estas parejas de gemelos se juntan en Éfeso, ya que los primeros acuden allí en busca de los segundos. Pero, rizando el rizo, allí también se da cita el padre de los mismos, que es detenido por ser un extranjero sin papeles y condenado a muerte. Sólo localizando a sus hijos logrará la salvación. Claro que aún el asunto puede retorcerse más si añadimos a Luciana y Adriana, pareja de Antífolo y Dromio de Éfeso. ¡Ah! No se puede olvidar el exorcismo y la abadesa, por supuesto. ¡Todo un disparate!

Seis actores que llenaban un escenario gigantesco, el patio de butacas y representaban papeles a diestro y siniestro o incluso a ellos mismos. Pepón Nieto, Antonio Pagudo, Fernando Soto, Rulo Pardo, Avelino Piedad y Esteban Garrido fueron auténtica demostración de impoluto trabajo, brillante desarrollo y de una ardua y meticulosa labor digna de mención. Bailando, actuando, tocando el piano o, si es necesario, buscando colaboraciones entre el público o repartiendo cervezas. Un espectáculo muy movido, con un ritmo frenético que mantiene la atención a cada segundo que pasa regalando casi dos horas de deliciosa Comedia de los Errores.

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El pasado fin de semana, se han despedido de los Teatros del Canal, con el cartel de localidades agotadas y con unos asistentes que salían rebosantes de alegría por el show degustado. Sin duda muchísimo más que espectáculo: arte en estado puro.